| |
MENSAJE |
|
|
|
|
|
|
|
|
| ::
CONFESIÓN DE UN CIGARRO :: |
CONFESIÓN
DE UN CIGARRO
Soy pequeño, de
figura fina y estilizada. Sé que luzco bien parecido,
envuelto en una bonita prenda de papel blanco.
Ocupo un lugar estacado en estantes y vidrieras, en elegantes
cigarreras doradas.
De día estoy en escritorios; de noche, en mesitas de
luz. Periódicos y revistas me dedican varias páginas.
La televisión me otorga minutos importantes de publicidad.
Mi aroma invade el ambiente de salones y trenes.
Conocido es que, desde tiempos lejanos, he formado un IMPERIO
con hombres de todas las razas y credos, ricos y pobres, jóvenes
y ancianos de ambos sexos.
Yo establezco las leyes de este imperio. Mis súbditos
ESCLAVOS, como “cariñosamente” los llamo,
deberán sacrificarse por mí cuando se los pida,
no importa cuanto les cueste.
Como REY y AMO que soy, yo les brindo placer, momentos de evasión
y calma a sus Ansiedades. A cambio deberán entregarme
su corazón debilitado, sus Pulmones congestionados, sus
manos y dientes manchados; no pocos deberán estar dispuestos
a soportar insignificantes dolores de cáncer.
Pero ¿qué importancia puede tener un poco de sufrimiento
al lado de la compañía que les ofrezco?
En los últimos años, algunos rebeldes han volcado
su ira sobre mí, me han declarado la guerra. No sé
que extravagante filosofo les inculco la idea de que YO SOY
UN SIMPLE OBJETO y de que ELLOS, EN CAMBIO SON SERES HUMANOS
LIBRES, CAPACES DE ELEGIR, DE NO CREAR DEPENDENCIA CON NADA.
Los sediciosos han ido aumentando, pero todavía tengo
SÚBDITOS DÓCILES, FIELES, INGENUOS, que seguirán
entregando sus vidas por mí, y sometiéndose a
mi entera voluntad.
Espero que usted, que lee esta confesión, no me abandone
nunca, y Recuerde; YO LE DOY PLACER, MUCHO PLACER; USTED ME
ENTREGA SÓLO SU SALUD, SU VIDA.
ESTA ES LA LEY DE MI IMPERIO.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|